Día del libro

Esta publicación quería hacerla el 23 de abril que celebramos el día del idioma y el día del libro… desafortunadamente por múltiples ocupaciones no pude hacerlo sino hasta el día de hoy. De todas maneras, aunque llegue un poco tarde, no puedo dejar de celebrar este día que es tan especial para mí.

¡Por mucho tiempo este ha sido uno de mis cortometrajes favoritos! No me cansó de verlo, ni de compartirlo. Los invito a que lo vean.

Los fantásticos libros voladores del señor Morris Lessmore creado por William Joyce y Joe Bluhm y ganador del Óscar en el 2011 nos cuenta la historia de este hombre que es transportado por un huracán a un  mundo muy particular, donde vive el libro que está escribiendo.
Se pueden sacar muchas interpretaciones y enseñanzas de esta fantástica historia. Las dos que más me gustan a mí son las siguientes.
Por un lado me encanta cómo el mundo al que Mr. Morris llega en un inicio es en blanco y negro y a medida que empieza a leer los libros todo se va llenando de color. He pensado en que la vida sin libros es así, blanca y negra y con ellos se llena de color. Al mismo tiempo me ha hecho reflexionar en diferentes situaciones de la vida en que nos encontramos tristes, estresados, preocupados, quizá estamos pasando por un momento difícil a nivel personal, laboral o familia o como muchas veces nos sucede, un poco de todos. Y en medio de esos momentos llega una historia a nuestras vidas, que nos distrae, que nos mete en otros mundos, en otras historias, en otras personas y así nos llena esos momentos duros de un poco de color. O a veces inclusive, esos personajes que llegan a nuestras vidas, están pasando por situaciones similares a las nuestras y sus vivencias, sus errores, sus aprendizajes, pueden ser ese rayito de luz, ese rayito de color que nos ayuda en ese momento.
Otra reflexión que me encanta es la que podemos sacar de cuando el viejo libro está muriendo. No son ni el pegamento, ni las herramientas, ni los servicios médicos los que lo curan. Este bello libro comienza a sanar cuando lo vuelven a leer. Que cierto es. Un libro que no es leído es un libro muerto. La vida se la damos nosotros en el momento que pasamos sus páginas, nos nutrimos de sus palabras, vivimos sus historias. Podríamos verlo también como que nosotros también llenamos de color la vida de los libros, cuando los tomamos en nuestras manos, nos sumergimos en sus historias y así evitamos que mueran.
¡Que mejor celebración podemos tener que tomar un libro en nuestras manos llenarlo de vida y llenarnos a nosotros de color!

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